Increíble ver tantas cabezas juntas. Llevamos unos meses viendo en los medios de comunicación como la población sale a las calles para reclamar derechos, que nos han sido arrebatados. Pero ¿tanta gente?
En décimas de segundo dejaron de circular los coches por la Gran Vía. ¿Qué ocurrirá? - me pregunté-. De golpe, veintenas de coches de policía se hicieron con la atención de todos/as los/as que paseábamos por esta inmensa calle. Cientas y miles de personas se agolpaban con carteles y con unos gritos que retumbaban en la capital... "¡El 15M no nos rendimos!; ¡Esta crisis no la paramos!; ¡Políticos, cabrones, escuchar a vuestros peones!..." -gritaban-.
Pero lo mejor estaba por caer... cuando parecía que la manifestación había pasado, cruzamos un paso de peatones.. y ¡Dios! -dijimos-. Si creíamos que había mucha gente... lo que se agolpaba en la plaza Cibeles era, ¡Madrid en la calle!. Madres y padres con bebes en los brazos, ancianos/as que podrían rondar los 90 años, jóvenes dejándose la voz, personas disfrazadas, y por supuesto... hippies muchos hippies.
Todos y todas con un único objetivo: que los/as escucharan. Pasó alrededor de una hora y no podíamos dejar de observar los numerosos carteles y pancartas, las siluetas de políticos que llevaban, las asambleas "express" que montaban, y también, (algo que no entiendo), los numeros grupos de jóvenes, pertenecientes a las manifestaciones, que aprovechaban la situación para hacer botellón en las calles, ¿Participarán en el 15M o vienen con otro objetivo?, ¿Es que no se toman en serio lo que hacen?, -es algo que ni entiendo, ni comparto-.
Por fin, nos marchamos, no sin antes pasar por un "mini-curso" de motivación que impartían en un edificio de la Gran Vía, y que por supuesto que fui puesto que...¡me regalaron dos paquetes de pilas y dos camisetas de publicidad! -¡qué felicidad!-
Tras cenar en un restaurante muy conocido de la ciudad, el que no quiero nombrar, bueno sí... ¡McDonalds! xD, salimos en dirección al metro, pero el camino se hizo largo, ya que tuvimos que pararnos a observar, como lo hacían cientos de personas. La policía ya creyó necesario expulsar a los indignados... y como no... no les invitaron a salir ¡no!, lo hicieron con el don que los caracteriza... ¡a palos!
Cuatro o cinco furgones de la policía se agolpaban en cada esquina esperando a que sus queridos compañeros trajeran a sus apaleados.... ¡Así va España!
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